EMDR son las siglas en inglés de “Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular” (Eye Movement Desensitivation and Reprocessing). Se trata de un método terapéutico descubierto por la psicóloga Francine Shapiro en 1987.

Cuando supe del EMDR el primer conflicto que tuve fue comprender cómo un método terapéutico podía alcanzar curaciones sostenidas en el tiempo en una sola sesión. Esta dificultad de comprensión era incrementada por mi formación en una corriente humanista y existencial que requiere de largos periodos de trabajo para realizar un cambio profundo. Descubrí, cuando inicié mi formación en EMDR, que una sesión puede requerir de mucho tiempo, según el caso y el Trauma. Sin embargo, lejos de sentirme defraudada, comenzó a tener sentido para mi. Dejando atrás todo el merchandaising de panaceas y derechos de autor que rodean los descubrimientos de técnicas, programas basados en la evidencia y métodos exportados de EEUU, comencé a descubrir similitudes importantes que me permiten una fácil integración del EMDR con mi forma de comprender y vivir mi trabajo, La Gestalt. El EMDR es un método revolucionario por su sencillez y versatilidad que de manera muy inteligente, a través de un protócolo y diversas técnicas, estimula el cerebro para que de forma natural, el propio cerebro, descubra la forma de salir del estado de bloqueo en el que se encuentra. Y en este punto convergen el método EMDR y la Terapia Gestalt. Los dos se fundamentan en la confianza de la capacidad del organísmo para auto-curarse.

Autorregulación Organísmica

La Terapia Gestalt se asienta en la Autorregulación Organísmica (concepto heredado de Wilhem Reich). Se apoya en la confianza de la capacidad del organismo de autorregularse (homeostasis) para encontrar un estado de equilibrio óptimo. Aunque aludimos a un estado de reposo este no se refiere a un estado de comodidad o tranquilidad ininterrumpida, equilibrio neurótico, simple felicidad o estado henchido de placer. Sino a que cuando un organismo está en sintonía con sus recursos y con sus limitaciones, con sus necesidades vitales, corporales, sociales, espirituales, existenciales... y con el ambiente en el que existe, tiene la capacidad de regular su búsqueda hacia un estado de equilibrio dinámico entre su mundo interno y el mundo externo.

En este punto quiero referirme al hecho de que algunos pacientes lo que dicen buscar en la terapia es vivir tranquilos, que lo que ocurre no les afecte o aprender a pasar o desconectar. El organismo no puede desconectarse del entorno sería su muerte, al igual que una persona que se desconecta de sus conflictos muere en vida. Lo que necesitamos es aprender a vivir en esta vida llena de incertidumbre, dolor y enfermedad por un lado y placer, amor y creatividad por otro. El EMDR pone énfasis en los mecanismos de auto-curación que forman parte del psiquismo. De la misma manera que mi organismo sabe como cicatrizar una herida corporal, sabe como cicatrizar una herida psíquica.

Una simple herida (un golpe o contusión, una disputa con un compañero) se “cicatriza” ella misma. Pero si la herida es más profunda, (un corte profundo o fractura, una infección, la perdida de un compañero, una agresión o abuso), la herida necesita a menudo una intervención exterior para sanar. Sin embargo, esta asistencia deberá consistir en saber estimular de la mejor manera los “mecanismos de autocuración” del mismo paciente.

En Gestalt, en palabras de Paco Peñarrubia, “El terapeuta entra en contacto con la persona y en este contacto la expectativa es que la naturaleza del organismo del paciente consiga reorganizarse mejor. El terapeuta hace una alianza con la capacidad de auto-curación, con la potencia de la persona.” Un Trauma puede provocar una fractura en la autorregulación y cuando esta no se resuelve provoca situaciones inconclusas, maduración y desarrollo incompleto de la persona y perturbaciones en el contacto y la retirada con el entorno y unx mismx.

El EMDR es un abordaje guiado por el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información. Este modelo ve los problemas clínicos, como causados por las percepciones de hechos pasados, almacenados fisiológicamente en la memoria. Concibiendo la patología como recuerdos almacenados de modo disfuncional. ¿Cómo es esta disfuncionalidad?

La tensión originada por un conflicto que queda sin resolver provoca por un lado una Gestalt incompleta. Esto es, que la situación traumática emerja una y otra vez a nuestra conciencia en el mejor de los casos, o que quede latente en el fondo de nuestra conciencia, afectándonos de manera inconsciente. Por otro lado, causa que la situación vivida quedé aislada o excindida del desarrollo de la persona. Y esto provoca una límitación en la capacidad de contacto con las experiencias actuales.

Gestalt o situación incompleta. El concepto de Gestalt Incompleta (que en psicoanalisis se asemeja a la compulsión de repetición) es una de las ideas tomadas de la Psicología de la Gestalt, escuela cuyo campo de interés son las leyes de la percepción. Esta idea que dio origen a la Ley de cierre, fue estudiada por Blyuma Zeigarnik, psicóloga de la Gestalt y psiquiatra, que investigó la influencia que tenía en la memoria el hecho de que una tarea quedara inconclusa (Efecto Ziergarnik). Demostró que una tarea inconclusa se recuerda con mayor intensidad y claridad que una tarea concluida a causa de la tensión que se genera en la mente por la necesidad de terminarla. La ley de cierre viene a inferir que nuestra mente tenderá a cerrar o completar cualquier forma percibida buscando la mayor organización posible, valiéndose de la fantasía si es preciso. De este modo, un recuerdo que se percibe con ansiedad, angustia y malestar está buscando una resolución del mismo. No del pasado que no podemos cambiar, sino de la tensión, ansiedad y estrés que percibimos en el presente sobre el conflicto pasado.

El núcleo del EMDR, consiste en la reorganización y recolocación de las experiencias almacenadas de manera disfuncional hacia una resolución adaptativa actual, que favorece la salud psíquica. Así pues, el EMDR trabaja sobre el presente, su campo de acción es el recuerdo en el presente.

“La integración es siempre el horizonte terapeútico” K. Goldstein

Conforme al EMDR durante la vivencia de un hecho traumático, las respuestas bioquímicas activadas (adrenalina, cortisol, etc.), bloquean el sistema innato del cerebro de procesamiento de la información, aislando las informaciones respecto al trauma, cerrándolas en una red neural con las mismas emociones, creencias y sensaciones físicas que existían en el momento del hecho. Esto es, la vivencia traumática pierde contacto y queda aislada del proceso de maduración y desarrollo de la persona. Así al recordar un acontecimiento trumático de cuando tenía 14 años, no puedo recordarlo con mi edad actual y el conocimiento y maduración presentes, sino que lo vuelvo a recordar como si volviese a ser la que era, sin la reactualización de mi misma, percibiéndome incapaz y limitada como lo fui entonces pero juzgándome y exigiéndome con mis capacidades actuales. No solo esto, las cualidades personales negadas durante el trauma dejan de estar disponibles para la persona. Por ejemplo; la idea de ser incapaz de defenderme aprehendida en la situación traumática impide que integre otras situaciones personales en las que sí he sido capaz de defenderme. Esta capacidad mía deja de estar disponible para mí y me vivo en el fondo como una persona indefensa. La Terapia Gestalt traslada las Leyes de la percepción no solo a la memoria sino a la totalidad de la persona. La Terapia Gestalt comprende el organismo como una totalidad en donde se incluye lo interno y lo externo, siendo un campo unificado. Nos enfocamos en la situación para determinar las partes en lucha que no permiten que dicha situación avance naturalmente. Cuando reactualizamos las vivencias traumáticas integramos nuestra experiencia recuperando la capacidad de contacto interna y externa. Nos recuperarnos integramente.

Conclusión

Según el modelo de Procesamiento Adaptativo de la Información en el que se basa el EMDR, el cambio terapéutico sería el resultado del procesamiento de estos recuerdos en redes adaptativas más amplias. En ocasiones tras un trauma el proceso de curación, por distintas circunstancias, no se ha curado de forma optima. Dejando un traumatismo cronificado, una herida sin cicatrizar que impide al organismo avanzar en la vida (una fractura mal curada nos impedirá jugar y trabajar, un duelo mal curado nos impedirá, entre otras cosas, relacionarnos). Cómo he señalado anteriormente, un problema no resuelto o una tarea específica no aprendida es una gestalt incompleta que origina tensión e imposibilita el contacto; al resolver el Trauma se efectúa el cierre y se descarga la tensión. Dejando la energía liberada disponible para el desarrollo y maduración de la persona. El EMDR es un método eficaz que ayuda a desbloquear nuestro psiquismo y promover posiciones subjetivas y conductas más adaptativas para la curación de una herida psíquica que nos está impidiendo continuar nuestro proceso de desarrollo vital.